Píldora 21: Sin Peros
Llegados a este punto, estaremos manteniendo conversaciones y desarrollando nuestra capacidad de seducción con una potencia mucho más focalizada que anteriormente en nuestras vidas. Estaremos canalizando nuestra energía y magnetismo y seremos capaces de hacer que el resto de personas se sientan mejor a nuestro lado. Sin embargo, antes de continuar, existe una palabra maldita que debemos eliminar de nuestro vocabulario (o aprender a utilizarla): El pero.
Habitualmente, tenemos la costumbre de construir frases siguiendo la estructura de halago + pero + crítica. En el caso de personas experimentadas en la comunicación, a la estructura anterior le añaden al final un paso más, quedando la estructura así: halago + pero + crítica + mensaje positivo. Evidentemente de estas dos formulaciones, siempre tenderemos a la segunda, pero hay que tener en cuenta algo fundamental, el “pero” elimina el valor de lo anteriormente dicho.
“Es una persona fabulosa, pero a mi no me termina de convencer”, “Es una persona fabulosa, pero a mi no me termina de convencer, aunque eso no significa que haga mal su trabajo con otras personas” ¿lo notas no? El uso del “pero” descalifica directamente la parte positiva. Además, como la gente está acostumbrada a esa estructura, incluso cuando están escuchando la parte positiva, están esperando el “pero”. Pues bien, si queremos utilizar esto para seducir correctamente existen dos fórmulas:
A. Cambia la estructura de compensación del “pero” por la de la consecuencia del “así que”. Tus frases serán mucho más contundentes y provocarán la sorpresa en la persona receptora. “Es una persona fabulosa (y cuando está esperando el pero, añadimos) así que no tendrá problemas en trabajar con otras personas”
B. Utiliza tu enunciación como si fueses a utilizar un “pero”, y no lo hagas. “Es una persona fabulosa” (dejando la entonación arriba) y provocarás que la otra persona te pregunte directamente “¿Pero?” y eso te dejará una maravillosa bandeja de plata para soltar el contundente y seductor “Sin peros”





Excelente reflexión sobre la utilización de determinadas palabras que tienden a deslucir nuestros discursos. Con el “pero” retrocedemos lo avanzado, por eso… “no hay peros que valgan”.
Un saludo